13 de octubre de 2025: China y EE. UU., una guerra comercial que amenaza el mundo

Washington y Pekín vuelven a enzarzarse en una guerra comercial con la imposición de nuevos aranceles del 100% por parte de Estados Unidos, que entrarán en vigor el 1 de noviembre. La escalada, centrada en el control de las **tierras raras** y el **software**, ya provoca caídas en las bolsas y amenaza las cadenas de suministro globales, impactando directamente los costos empresariales y la estabilidad económica en la víspera de importantes cumbres internacionales.

Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China han regresado con fuerza, marcando un nuevo capítulo en la compleja relación entre las dos mayores economías del mundo. El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la semana pasada la imposición de aranceles del 100% a China, que serán efectivos a partir del 1 de noviembre. Esta medida, sumándose a gravámenes ya existentes, surge como respuesta a lo que Washington describe como una postura comercial “extremadamente hostil” de Pekín, particularmente por sus nuevos controles a la exportación de tierras raras y la imposición de controles masivos sobre otros productos, incluso algunos que no fabrica.

La noticia no tardó en sacudir los mercados. Las principales bolsas de valores de Estados Unidos, como el Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq, registraron caídas superiores al 3%, reflejando la preocupación de los inversores ante el posible reinicio de una guerra comercial y el impacto que estas medidas tendrían en la economía global.

El Corazón del Conflicto: Las Tierras Raras

El epicentro de esta nueva disputa se encuentra en las **tierras raras**, un conjunto de 17 elementos químicos vitales para la fabricación de chips, baterías de litio, vehículos eléctricos y equipos militares. China domina más del 70% de la producción mundial de estos materiales, lo que le otorga una **posición estratégica clave**.

Según Trump, China busca “monopolizar” y “mantener al mundo cautivo” mediante el control de estas materias primas esenciales, y sus nuevas restricciones a la exportación afectarían a la cadena de suministro global. Pekín, por su parte, ha matizado que sus controles no constituyen una prohibición total y que se emitirán licencias para usos civiles y humanitarios. Sin embargo, este movimiento es visto en Washington como un **intento de desestabilizar la industria tecnológica estadounidense**.

La Escalada: Aranceles, Software y Represalias Chinas

Los aranceles del 100% anunciados por Trump se suman a los gravámenes previos, elevando significativamente los costos de importación para los productos chinos en EE. UU. Además, Washington planea imponer **controles de exportación a softwares chinos**, intensificando la presión sobre el sector tecnológico de Pekín.

La respuesta de China no se hizo esperar. El Ministerio de Comercio chino calificó la amenaza arancelaria de “típico ejemplo de doble moral” y acusó a Washington de intensificar la presión económica. A nivel práctico, China anunció el 10 de octubre de 2025 una **tarifa portuaria especial** que entrará en vigor el **14 de octubre de 2025**. Esta tarifa se aplicará a buques de propiedad, operación o bandera estadounidense, así como a aquellos construidos en EE. UU. o con al menos un 25% de capital estadounidense.

  • A partir del 14 de octubre de 2025: 400 yuanes (aproximadamente 56,11 dólares) por tonelada neta.
  • Abril de 2026: 640 yuanes por tonelada neta.
  • Abril de 2027: 880 yuanes por tonelada neta.
  • 2028: Alcanzará los 1.120 yuanes por tonelada neta.

La tarifa se cobrará una sola vez por viaje si el buque hace escalas en múltiples puertos chinos, y ninguna embarcación pagará más de cinco veces al año.

Un Diálogo Fragmentado y la Incertidumbre Económica

Esta escalada representa el mayor desencuentro desde abril, cuando ambas potencias habían acordado una tregua arancelaria. A pesar de cuatro rondas de negociación recientes y un acuerdo preliminar sobre TikTok en septiembre, los niveles de hostilidad han disparado de nuevo. La esperada reunión entre Trump y el presidente chino Xi Jinping en la cumbre de la **APEC** en Corea del Sur, programada para finales de octubre, ha sido cancelada por Trump, quien inicialmente declaró “no haber motivo para reunirse”.

Curiosamente, días después de sus amenazas, Trump adoptó un tono más conciliador en su plataforma **Truth Social**, afirmando que EE. UU. quiere “ayudar a China, no perjudicarla” y expresando que “todo estará bien” para el país asiático. No obstante, las acciones punitivas siguen en pie.

Expertos como Carlos Aquino y Eduardo Recoba alertan sobre una posible “tormenta perfecta” si los aranceles continúan subiendo y la demanda china de materias primas se enfría, un escenario que el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ya observa con cautela debido a la volatilidad en el precio del metal.

Por su parte, China ha dejado clara su postura: “no queremos una guerra [arancelaria], pero no le tememos“. El gigante asiático ya planea su próximo plan quinquenal, enfocado en impulsar su **autosuficiencia tecnológica en chips e inteligencia artificial (IA)** como respuesta directa a los bloqueos de EE. UU. y para reforzar su estrategia de innovación global.

Mirada Contable/Empresarial: Costos, Márgenes y Liquidez en Juego

Desde una perspectiva contable y empresarial, esta escalada arancelaria es una **señal de alarma** que exige una reevaluación urgente de las cadenas de suministro y las estrategias de costos. Los aranceles del 100% sobre productos chinos, y las tarifas portuarias de China a la navegación estadounidense, no son solo cifras en el papel; son incrementos directos al **costo de adquisición** y al **costo logístico**.

Las empresas que dependen de componentes o productos terminados de origen chino verán sus **márgenes de beneficio** bajo una presión significativa si no pueden trasladar esos costos adicionales a los consumidores o encontrar fuentes de suministro alternativas. Esto podría afectar la **liquidez** de las operaciones al requerir mayor capital de trabajo para cubrir los inventarios. La volatilidad en los mercados de materias primas, exacerbada por la incertidumbre, también genera riesgos en la **planificación de costos** y la estabilidad de los **precios de venta**.

A largo plazo, las compañías globales se enfrentan a la decisión estratégica de **diversificar proveedores**, incluso si eso implica mayores costos iniciales o una menor eficiencia a corto plazo. La búsqueda de la **resiliencia de la cadena de suministro** por encima de la mera optimización de costos se convierte en una prioridad ineludible. Para las empresas con operaciones transpacíficas, es crucial revisar los contratos de flete y las cláusulas de riesgo, así como anticipar posibles retrasos y gastos adicionales por las nuevas tarifas portuarias. La situación subraya la importancia de una **gestión de riesgos** robusta y la capacidad de adaptarse rápidamente a un entorno comercial y político altamente cambiante.

La situación es dinámica y las consecuencias a mediano y largo plazo dependerán de la profundidad y duración de esta nueva fase de la guerra comercial. Lo que es indudable es que las empresas deben prepararse para un entorno de **mayor incertidumbre y costos elevados**.

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