Chile y Perú: Un Pacto por el Cobre y la Energía Verde que Reshalla el Mundo

24 de setiembre de 2025: Chile y Perú marcan el rumbo del cobre global y la energía renovable

Una alianza estratégica entre Chile y Perú busca transformar el mercado mundial del cobre, apostando por la industrialización del metal rojo para abastecer a gigantes tecnológicos como la NASA. Paralelamente, el sector energético peruano observa a Chile como modelo para un despegue renovable, con inversiones millonarias ya en marcha que prometen un futuro energético más sostenible.

El “Proyecto 51”: Chile y Perú hacia la industrialización del Cobre

En un movimiento estratégico que podría redefinir el panorama de la minería global, Chile y Perú han firmado un memorando de entendimiento para impulsar el ambicioso “Proyecto 51”. La iniciativa, anunciada en Perumin 37 por el ministro de Energía y Minas peruano, Jorge Montero, junto a su contraparte chilena, busca que ambos países concentren el 51% de la producción mundial de cobre en los próximos 15 años. Pero la meta va mucho más allá de las cifras de extracción: el verdadero objetivo es dar un salto cualitativo hacia la industrialización del “metal rojo”.

Actualmente, Chile y Perú proveen cerca del 40% del cobre a nivel global, con Chile proyectando 5.58 millones de toneladas este año y Perú 2.5 millones. Sin embargo, el Proyecto 51 propone una transformación fundamental: dejar de ser meros exportadores de materia prima (concentrados o cátodos) para convertirse en productores y vendedores de productos de cobre con alto valor agregado. ¿El destino? Industrias de alta tecnología, como la automotriz, la tecnológica y, de manera destacada, la mismísima NASA.

El ministro Montero subrayó la fortaleza de esta alianza, apoyándose en la integración ya existente entre las empresas mineras que operan en ambos países. Esta sinergia busca garantizar el suministro de más de la mitad del cobre que consume el planeta, posicionando a Chile y Perú como actores estratégicos en la crucial transición energética y en el desarrollo de la electromovilidad a nivel mundial. La ambición es cerrar la cadena productiva, llevando los minerales directamente a los clientes finales en forma de productos terminados.

Visión Contable/Empresarial del Cobre:
Desde una perspectiva empresarial, esta estrategia representa una diversificación inteligente de ingresos y una mitigación de la volatilidad asociada a la exportación de commodities. Al transformar el cobre en productos de mayor valor agregado, se abren nuevas líneas de negocio con márgenes potencialmente superiores. La colaboración binacional puede optimizar costos logísticos y operativos, aprovechando economías de escala y la integración de cadenas de suministro. Este enfoque no solo impulsa la rentabilidad de las empresas involucradas, sino que también fortalece la competitividad a largo plazo de ambos países en el escenario global del cobre, asegurando una liquidez más estable y predecible.

El Despegue de las Energías Renovables en Perú, con la vista puesta en Chile

Mientras el sector minero mira hacia una nueva era del cobre, el panorama energético en Perú también experimenta una transformación significativa, y es aquí donde la experiencia de Chile se convierte en un referente clave. Eduardo Rivas, gerente general de la Compañía Eléctrica El Platanal (Celepsa), empresa del Grupo Unacem, destaca que Perú vive hoy un despegue de las energías renovables no convencionales (ERNC) similar al que experimentó Chile hace 15 o 20 años.

Celepsa, con 15 años de operaciones en Perú, se posiciona con un ambicioso portafolio de proyectos greenfield que suman cerca de 1,200 megavatios (MW). El proyecto más avanzado es la central solar fotovoltaica Solimana, ubicada en Arequipa. Con una inversión estimada de US$ 190 millones, Solimana se encuentra en las últimas fases de obtención de permisos, con la decisión final para su construcción esperada para el próximo año. De recibir la aprobación, se proyecta que entre en operación a mediados de 2028.

Además de Solimana, Celepsa avanza con otros proyectos eólicos como La Quebrada 2 y Sacaco, y evalúa oportunidades solares y eólicas en el sur y norte del país. Esta expansión se complementa con la búsqueda de valor en sus activos existentes. Por ejemplo, en 2024 lograron un EBITDA histórico de US$ 64 millones, un 48% más que en 2023, y este impulso se mantiene en 2025, con un crecimiento superior al 20% en el segundo trimestre. La modernización de la termoeléctrica Termochilca, con una inversión de US$ 14.7 millones, ha permitido incrementar su capacidad y optimizar su eficiencia.

En el ámbito comercial, Celepsa ha firmado un contrato a largo plazo (15 años) con Zelestra para la compra de 450 GWh/año de energía solar, lo que asegura el suministro 24/7 a sus clientes y complementa su oferta. Mirando hacia el futuro, la compañía se prepara para el suministro de un contrato adjudicado con la minera Antapaccay, que representa más de 1,000 GWh anuales de energía 100% verde, respaldada con certificados I-REC.

Visión Contable/Empresarial de las ERNC:
Para las empresas del sector energético, la inversión en ERNC como la solar y eólica implica ciclos de capital intensivos, pero con beneficios a largo plazo en términos de costos operativos y estabilidad regulatoria. Los contratos de suministro a largo plazo, como el de Celepsa con Zelestra o Antapaccay, son fundamentales para garantizar la liquidez y la rentabilidad de estas grandes inversiones, asegurando flujos de caja predecibles. La diversificación de tecnologías (solar, eólica, hidroeléctrica) reduce riesgos y aprovecha la complementariedad de las fuentes. La búsqueda de eficiencia operativa y la modernización de activos, como la central Termochilca, demuestran un compromiso con la optimización de los márgenes y la adaptación a las demandas de un mercado en constante evolución, inspirándose en modelos exitosos como el chileno.

En síntesis, tanto Chile como Perú están proyectando un futuro de mayor valor agregado en sus principales industrias. La alianza del “Proyecto 51” en cobre y el robusto desarrollo de energías renovables, con una mirada atenta a las experiencias de éxito regional como la de Chile, subrayan un compromiso firme con la innovación, la sostenibilidad y una posición de liderazgo en la economía global. Este camino no solo busca el crecimiento económico, sino también la resiliencia y la capacidad de ambos países para adaptarse a las demandas de un mundo en constante evolución tecnológica y energética.

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