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15 de octubre de 2025: Donald Trump y las amenazas comerciales a España, ¿qué significa para tu bolsillo?
Bajada: El expresidente estadounidense Donald Trump ha puesto en el punto de mira a España por su gasto en defensa, sugiriendo posibles aranceles. Sin embargo, el Gobierno español y la Unión Europea envían un mensaje de calma, recordando que el diálogo comercial es una competencia comunitaria y la economía española muestra solidez. ¿Qué implicaciones reales podría tener esto para las empresas y consumidores?
La escena se repite, pero el telón de fondo es una Casa Blanca que, por ahora, solo alberga al actual presidente de Estados Unidos. Sin embargo, las declaraciones del expresidente Donald Trump, realizadas este martes, han generado un revuelo en el ámbito comercial. Trump ha manifestado que considera imponer “castigos” comerciales a España, específicamente aranceles, por lo que él percibe como una resistencia a invertir el 5% de su Producto Interior Bruto (PIB) en defensa, un umbral que, según su visión, otros miembros de la OTAN sí están cumpliendo o buscando alcanzar.
Esta cifra del 5% del PIB en defensa, si bien excede el objetivo oficial del 2% acordado por los miembros de la OTAN, es la que el exmandatario ha puesto sobre la mesa como baremo para la penalización, según sus propias palabras. “Estoy muy descontento con España“, afirmó Trump, aludiendo a la supuesta falta de incremento en el gasto militar.
La respuesta de España: calma y estrategia europea
Ante estas declaraciones, la reacción del gobierno español ha sido mesurada y clara. El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, en un encuentro con la prensa en Washington este miércoles, restó importancia a las amenazas. Las calificó de “declaraciones informales” y subrayó que las relaciones con Estados Unidos, a pesar de las diferencias puntuales, son buenas. Incluso mencionó un encuentro “muy cordial” entre el presidente Pedro Sánchez y Trump en una cumbre reciente sobre la paz en Gaza en Egipto.
El mensaje principal del ministro Cuerpo a las empresas españolas es de “tranquilidad absoluta y confianza“. La razón principal: la política comercial no se negocia bilateralmente entre España y Estados Unidos, sino que es una competencia exclusiva de la Unión Europea. “Es la Comisión Europea la que negocia los acuerdos comerciales y su implementación se hace efectiva para todos los 27 Estados“, enfatizó Cuerpo. Esto actúa como un verdadero escudo protector para las empresas nacionales.
Además, España ha reiterado su compromiso con la OTAN. “España va a seguir siendo un socio confiable en el marco de la OTAN. Tenemos un compromiso claro con el aumento de la inversión en materia de seguridad y defensa“, aseguró el ministro, destacando la intención de reforzar los lazos con EE. UU. como aliado estratégico.
El escudo de la UE y el contexto comercial
La existencia de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y la UE, implementado desde agosto y con intenciones de ser ampliado a más sectores, refuerza la posición de España. Cualquier intento de Trump de imponer aranceles de forma unilateral a un país miembro de la UE se encontraría con la barrera de este marco negociador comunitario, lo que complicaría enormemente su aplicación.
El ministro Cuerpo también aprovechó la ocasión para señalar que incluso Trump, en sus declaraciones, reconoció que “España va bien“. Una afirmación respaldada por los datos: el Fondo Monetario Internacional (FMI) actualizó al alza las previsiones de crecimiento de España para este año hasta el 2,9%, moderándose a un 2% en 2026. Esto la posiciona como la economía avanzada que más crece, un dato que, según Cuerpo, permite “compatibilizar esta gran apuesta por el gasto y la inversión en materia de defensa y de seguridad con un incremento de más de 10.000 millones en este 2025, con el refuerzo y la protección del Estado de bienestar“.
Impacto para tu día a día: ¿realmente hay riesgo?
Para las empresas españolas, el mensaje oficial es claro: mantengan la calma. La intervención de la UE como interlocutor comercial diluye considerablemente el riesgo de que las amenazas se traduzcan en aranceles directos y rápidos. Por ahora, no hay trámites urgentes ni cambios en los plazos de exportación o importación que deban preocupar. Sin embargo, la vigilancia es clave, especialmente si el panorama político en Estados Unidos cambiara con futuras elecciones.
Para el consumidor final, el impacto de unas hipotéticas sanciones comerciales se vería reflejado en los precios de productos importados y exportados, lo que podría afectar la cesta de la compra o la disponibilidad de ciertos bienes. No obstante, en la situación actual, este escenario se presenta como lejano y muy improbable gracias a la mediación de la Unión Europea. La “utilidad diaria” de estas noticias radica en comprender que, a pesar de los titulares, la estructura institucional y los acuerdos existentes ofrecen una sólida protección.
La mirada contable/empresarial: costos, liquidez e incentivos
Desde una perspectiva puramente contable y empresarial, las amenazas de Donald Trump, aunque retóricas en este momento, siempre introducen un grado de incertidumbre que puede afectar las decisiones de inversión y la percepción de riesgo.
- Costos y márgenes: La imposición de aranceles incrementaría directamente los costos de importación y exportación, lo que reduciría los márgenes de las empresas que operan en el comercio bilateral. Esto podría obligar a repercutir esos costos en el consumidor final o a buscar nuevas cadenas de suministro, con las implicaciones logísticas y financieras que ello conlleva.
- Liquidez e inversión: La incertidumbre sobre el futuro comercial puede frenar la liquidez destinada a nuevas inversiones. Las empresas tienden a ser más cautelosas cuando las reglas del juego pueden cambiar abruptamente. Sin embargo, la robustez de la economía española, junto con el “escudo” de la UE, mitiga este efecto, brindando estabilidad a los mercados.
- Incentivos: Las declaraciones de Trump buscan incentivar un mayor gasto en defensa. España, con un crecimiento económico sólido, se encuentra en una posición ventajosa para aumentar progresivamente su inversión en defensa sin sacrificar el bienestar social, lo que equilibra los compromisos internacionales con las prioridades internas.
En nuestra opinión, aunque la retórica de Trump es contundente, la estructura comercial de la Unión Europea y el mensaje de tranquilidad del gobierno español ofrecen un colchón significativo para las empresas. La amenaza es real en su origen, pero su materialización y el impacto directo en la economía del día a día de España se ven contenidas por el marco comunitario. La clave para las empresas es la información y la capacidad de adaptación, pero sin alarmismos injustificados.