Bolivia al borde del colapso: ¿Podrá Rodrigo Paz salvar la economía?

Bolivia el 26 de octubre de 2025: Rodrigo Paz Tensa la Cuerda para Rescatar la Economía

El presidente electo Rodrigo Paz busca soluciones inmediatas para la crisis económica de Bolivia, priorizando el abastecimiento de combustible y la escasez de dólares. Su inminente viaje a Estados Unidos, tras asumir el 8 de noviembre, marca la urgencia de su gestión.


Bolivia se encuentra en un punto de inflexión económico este 26 de octubre de 2025. Con el presidente electo Rodrigo Paz a punto de asumir las riendas del país el próximo 8 de noviembre, la atención se centra en la urgente necesidad de estabilizar una economía golpeada por la escasez de combustible y la falta de divisas. Paz ha puesto en marcha una ofensiva diplomática y de gestión, con reuniones clave y un viaje programado a Estados Unidos, buscando apoyo para revertir una situación que afecta directamente el día a día de los ciudadanos bolivianos.

El Nudo de la Crisis: Combustible y Dólares

Desde principios de 2023, Bolivia ha enfrentado una persistente falta de dólares, un problema que ha erosionado drásticamente sus reservas internacionales netas (RIN), pasando de un récord de 15.122 millones de dólares en 2014 a apenas 3.148 millones. Esta escasez de divisas ha repercutido directamente en la capacidad del país para importar bienes esenciales, incluido el combustible. Las filas de vehículos en las gasolineras se han vuelto una imagen habitual, y la inflación acumulada entre enero y julio de este año ya alcanzó un 16,92%, muy por encima del 7,5% proyectado oficialmente para todo 2025.

Para paliar la situación, el Congreso de Bolivia ha aprobado una ley que permite, por un período de tres meses, la importación privada de combustibles bajo control estatal. Esta medida responde a la reducción de la capacidad de la estatal YPFB para importar carburantes a precios internacionales, exacerbada por el agotamiento de las reservas de divisas necesarias para mantener los subsidios internos.

La Estrategia de Paz: Mirada al Exterior y al Sector Productivo

Antes incluso de su juramentación, Rodrigo Paz ya está en acción. Este sábado se reunió en Santa Cruz con representantes de los sectores empresariales y productivos de Bolivia para coordinar las primeras acciones destinadas a enfrentar la difícil coyuntura.

El presidente electo ha anunciado que, una vez asuma el cargo el 8 de noviembre, viajará a Washington la siguiente semana. El objetivo: gestionar apoyo financiero y cooperación para el abastecimiento de combustible y la provisión de dólares con organismos multilaterales como el Banco Mundial. "En Washington se encuentran las instancias multilaterales con las cuales hemos estado en arduos contactos", afirmó Paz, subrayando la continuidad de estas gestiones.

Paz ha prometido "buenas noticias" en cuanto al suministro de gasolina y diésel, y también sobre la necesidad de dólares, asegurando que estos avances traerán un alivio significativo para la economía nacional. La responsabilidad sobre el abastecimiento de combustible, dijo, recaerá en su gobierno a partir del 8 de noviembre.

Apoyo Internacional y Expectativas

El compromiso de Paz de abrir la economía boliviana al mundo ha encontrado eco. Estados Unidos y otros siete países de América (Argentina, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago) han expresado su disposición a apoyar a la próxima administración. Un comunicado del Departamento de Estado de EE. UU. señaló que estos países buscan "estabilizar la economía de Bolivia y abrirla al mundo, reforzar sus instituciones democráticas, impulsar el comercio internacional y la inversión".

Durante su campaña, Paz ya había avanzado en sus intenciones de reducir los subsidios a los combustibles en más de la mitad, si bien prometió mantener congeladas las tarifas del transporte público para 2025, una medida que busca contener el impacto social. El presupuesto nacional asigna 2.177 millones de dólares para estos subsidios en 2025, lo que evidencia el peso de esta política en las arcas del Estado.

Perspectiva Contable/Empresarial: Desafíos y Oportunidades

Desde una óptica contable y empresarial, la situación de Bolivia presenta desafíos urgentes, pero también oportunidades de reorientación. La drástica caída de las reservas internacionales es una señal clara de problemas de liquidez y sostenibilidad fiscal. La dependencia de subsidios de combustible, presupuestados en más de 2.000 millones de dólares para 2025, es una carga financiera insostenible que drena recursos que podrían destinarse a inversión productiva. La promesa de Paz de reducir estos subsidios es una medida fiscalmente responsable, aunque su implementación requerirá un delicado equilibrio para evitar el impacto inflacionario y el descontento social, especialmente al prometer tarifas congeladas para el transporte.

La autorización para la importación privada de combustibles, aunque temporal, podría inyectar dinamismo y aliviar la escasez, pero su éxito dependerá de la capacidad de los operadores privados para acceder a divisas y de la transparencia en la fijación de precios y márgenes. El acceso a financiamiento multilateral y la atracción de inversión extranjera serán cruciales para restaurar la confianza y generar flujos de dólares que fortalezcan las RIN. Sin embargo, el Banco Mundial proyecta que la economía boliviana seguirá en contracción, al menos hasta 2027, lo que subraya la magnitud del desafío y la necesidad de reformas estructurales profundas para generar márgenes de crecimiento sostenible y asegurar la liquidez a largo plazo. La gestión de los incentivos para la inversión local y extranjera será clave para revertir esta tendencia.

Un Futuro Incierto pero con Hojas de Ruta Claras

La llegada de Rodrigo Paz a la presidencia de Bolivia marca el inicio de una nueva era tras casi veinte años de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS). Las expectativas son altas, y la urgencia de la crisis demanda decisiones rápidas y efectivas. Con una hoja de ruta que combina la diplomacia internacional y la coordinación con el sector productivo interno, el nuevo gobierno de Bolivia tiene la tarea hercúlea de restaurar la estabilidad económica y la confianza, buscando transformar los actuales desafíos en cimientos para un crecimiento futuro.

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