Trump y el Perú: Un entorno económico en tensión

La política arancelaria de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump sigue dejando resonancias en América Latina, especialmente en el Perú. Expertos advierten sobre los riesgos de un ‘Estado fallido’ y cómo las decisiones de Trump podrían alterar el panorama económico regional.

El Perú ha enfrentado desafíos económicos significativos desde que Donald Trump implementó políticas arancelarias en Estados Unidos, una de las economías más relevantes para los exportadores peruanos. Según Jaime Reusche, de Moody’s, estos aranceles han tenido un impacto indirecto en la economía peruana, especialmente en sectores como el agropecuario. Mientras que algunos analistas ven oportunidades para el Perú debido a la debilidad del dólar, otros advierten sobre el riesgo de inseguridad y desaceleración económica.

El economista Alfredo Thorne ha comparado la situación peruana con México en los años 90 y Argentina en 1949, situaciones marcadas por altos niveles de violencia, inseguridad e institucionalidad débil. Para Thorne, el Perú se enfrenta a un dilema: avanzar hacia un Estado moderno con instituciones sólidas o retroceder hacia un ‘Estado fallido’ dominado por la informalidad y la desconfianza.

Además, Thorne ha señalado que la economía peruana muestra una baja productividad desde 2016 y una creciente informalidad, lo que limita su capacidad para crecer de manera sostenida. La minería ilegal y el crimen organizado se han convertido en amenazas crecientes, agravadas por la falta de apoyo popular hacia el gobierno de Dina Boluarte y la dispersión política previa a las elecciones de 2026.

Para los ciudadanos peruanos, estos desafíos se traducen en una disminución del empleo formal, un aumento en la inseguridad y un posible deterioro en el acceso a servicios básicos. La alta informalidad impide que las microempresas evolucionen hacia modelos más grandes y rentables, lo que limita el desarrollo económico en general. Además, la depreciación del sol y el posible alza del dólar hasta S/3,70, podría aumentar los costos de importación y reducir el poder adquisitivo de las familias.

En un escenario donde el Perú avanza hacia un Estado moderno, se espera que las empresas y los ciudadanos puedan beneficiarse de condiciones más estables y transparentes. Sin embargo, si el país cae en un ‘Estado fallido’, la informalidad y la inseguridad podrían profundizarse, afectando directamente a la población más vulnerable.

Los expertos sugieren que el Perú debe priorizar la modernización de sus instituciones, combatir la minería ilegal y fortalecer su economía formal para mitigar los riesgos actuales y futuros. La próxima elección presidencial en 2026 será clave para determinar si el país puede superar estos desafíos o si caerá en un ciclo de inseguridad e incertidumbre.

El panorama económico del Perú, bajo la influencia de las políticas de Donald Trump y las advertencias de expertos como Alfredo Thorne, es complejo y lleno de incertidumbre. Para los ciudadanos, es fundamental entender que sus vidas cotidianas podrían verse afectadas por factores tan lejanos como las decisiones políticas en Estados Unidos o la estabilidad institucional en el Perú.

Mientras se acercan las elecciones de 2026, es crucial que los peruanos exijan a sus líderes un enfoque más transparente y eficiente para combatir la informalidad, reducir la inseguridad y promover un crecimiento económico sostenible. En definitiva, el Perú se encuentra en una disyuntiva clave: avanzar hacia un futuro estable o enfrentar las consecuencias de un Estado que pierde el control.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *