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Colombia: Golpe al Tren de Aragua el 15 de Octubre de 2025 con la Muerte de un Cabecilla en Sabaneta
Un operativo policial de gran envergadura en Sabaneta, Antioquia, Colombia, ha marcado un punto importante en la lucha contra el crimen organizado este martes, 15 de octubre de 2025. Ender Alexis Rojas, señalado como uno de los líderes del Tren de Aragua en Chile, falleció al intentar evadir su captura, mientras otros tres miembros de la organización criminal fueron detenidos, impactando directamente la estructura de esta red transnacional.
Este martes, 15 de octubre de 2025, las autoridades colombianas asestaron un golpe significativo al Tren de Aragua, una de las organizaciones criminales transnacionales más extendidas en América Latina. Durante un operativo ejecutado en una vivienda de alto nivel en Sabaneta, Antioquia, el presunto cabecilla de esta estructura en Chile, Ender Alexis Rojas, falleció tras caer de un sexto piso al intentar evitar su detención.
La intervención, liderada por el Gaula de la Policía, no solo buscaba la captura de Rojas, requerido mediante circular roja de Interpol por el delito de secuestro, sino también desarticular parte de la red de apoyo en territorio colombiano. En el mismo operativo, fueron capturados otros tres ciudadanos venezolanos, identificados como Luis Cabeza, Daviannys del Jesús Moya y Samuel Urbina, quienes también serían miembros del Tren de Aragua.
El Despliegue en Sabaneta y la Caída de Rojas
El coronel Edgar Andrés Correa, director del Gaula de la Policía, detalló que el suceso ocurrió cuando Rojas se lanzó al vacío desde un sexto piso al percatarse de la presencia policial. La muerte del supuesto líder fue instantánea. Las investigaciones preliminares indican que Rojas había ingresado a Colombia en 2024, después de haber liderado facciones del Tren de Aragua dedicadas a la extorsión, el secuestro y el tráfico de drogas sintéticas en países como Chile y Perú. Su objetivo, según las autoridades, era expandir el alcance de la organización desde el territorio colombiano, afianzando su estructura regional.
La noticia del operativo y el fallecimiento de Rojas fue destacada incluso por el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien compartió imágenes de la intervención policial a través de su cuenta en la plataforma X, subrayando el compromiso del Estado en la lucha contra el crimen organizado.
El Alcance Global del Tren de Aragua y la Lucha Contenida
El Tren de Aragua nació en las cárceles de Venezuela y, en los últimos años, ha expandido su influencia criminal por varios países latinoamericanos, incluyendo Colombia, Perú, Bolivia y Chile. Las autoridades los acusan de perpetrar una amplia gama de delitos, desde narcotráfico y extorsión hasta secuestros y homicidios, afectando directamente la seguridad y el bienestar de millones de ciudadanos.
La magnitud de la amenaza que representa esta organización ha llevado a la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, a designarla como grupo terrorista. Además, la Embajada de Estados Unidos en Colombia, en colaboración con la Policía colombiana, ha implementado un programa de recompensas que asciende hasta los 12 millones de dólares por información que conduzca a la captura de otros tres cabecillas clave de la organización: Giovanny San Vicente, Yohan José Romero (alias “Johan Petrica”) y Héctor Guerrero Flores (alias “Niño Guerrero”). Por cada uno de ellos se ofrecen recompensas de tres, cuatro y cinco millones de dólares, respectivamente, acusados de delitos graves como conspiración para cometer crímenes, tráfico de narcóticos y personas, y lavado de dinero.
Perspectiva Empresarial: Los Costos del Crimen y la Inversión en Seguridad
Desde una lente contable y empresarial, la muerte de un cabecilla y la captura de otros miembros del Tren de Aragua representan una disrupción significativa en su “modelo de negocio“. Organizaciones criminales como esta operan con una estructura jerárquica y una logística compleja; la eliminación de un líder como Rojas y la detención de colaboradores incrementa los costos operativos de la banda, interrumpe sus “cadenas de suministro” ilícitas y afecta su capacidad de mantener la “liquidez” de sus operaciones a través de actividades como la extorsión y el narcotráfico.
Las millonarias recompensas ofrecidas por otros líderes son, en esencia, una inversión estratégica en seguridad. El “retorno” de esta inversión se materializa en la desarticulación de redes criminales, la disminución de la capacidad de operar de estos grupos y, en última instancia, en un ambiente más seguro para los ciudadanos y las empresas en Colombia. Aunque es un costo fiscal, el impacto negativo del crimen organizado en la economía formal (desde la fuga de capitales hasta la extorsión a pequeños negocios que reduce sus márgenes) es muchísimo mayor. Estos golpes, aunque no erradiquen por completo el problema, elevan el riesgo para los delincuentes, reduciendo el “margen de beneficio” de sus actividades ilícitas y obligándolos a incurrir en mayores gastos de “seguridad” y ocultamiento.
En un país como Colombia, donde la inversión y el desarrollo dependen en gran medida de un entorno seguro, estas acciones policiales son fundamentales. No solo impactan la operatividad diaria de los grupos criminales, sino que también envían un mensaje claro sobre la determinación del Estado para proteger a su población y fomentar un clima de estabilidad. La utilidad diaria para los ciudadanos se traduce en una menor incidencia de delitos de alto impacto como el secuestro y la extorsión, lo que a su vez puede mejorar la confianza empresarial y el bienestar general en regiones afectadas por estas dinámicas criminales.