Gaza: Un Lunes de Esperanza y Desafíos para la Reconstrucción (13 de octubre de 2025)

Este lunes, 13 de octubre de 2025, marca un día trascendental en la historia reciente de Gaza. Tras dos años de intensos enfrentamientos, la región experimenta una frágil tregua que ha permitido la liberación de los últimos rehenes israelíes y una cumbre internacional en Egipto, sentando las bases para una posible reconstrucción y un futuro incierto.

La esperanza de paz se siente en el aire, pero los desafíos económicos y de gobernanza son colosales. Desde la llegada de ayuda humanitaria hasta la fluctuación de los precios en los mercados locales, la vida diaria en Gaza busca adaptarse a una nueva realidad.

La Emoción de un Regreso: Rehenes en Casa

La jornada arrancó con una ola de alivio y júbilo en Israel. Los últimos 20 rehenes israelíes que permanecían cautivos en la Franja de Gaza fueron liberados por Hamás, cumpliendo una de las cláusulas centrales del reciente acuerdo de alto el fuego. Las imágenes de estos cautivos, algunos esperados desde hace 738 días, siendo entregados a la Cruz Roja y posteriormente al ejército israelí, generaron vítores y lágrimas de emoción en Tel Aviv, especialmente en la rebautizada “Plaza de los Rehenes”. “Bienvenidos a casa”, tuiteó el Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, reflejando el sentir nacional.

Esta liberación, que incluyó un canje por casi 2.000 palestinos encarcelados en Israel, es el resultado directo de un plan de paz impulsado por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien aterrizó en Tel Aviv para reunirse con familiares de los liberados y pronunciar un discurso en el Knéset. Trump fue recibido por el primer ministro Benjamín Netanyahu, quien, a pesar de celebrar las “enormes victorias” en la guerra contra Hamás, advirtió que “la lucha no ha terminado”, una declaración que contrasta con el “la guerra terminó” del mandatario estadounidense.

La Cumbre de Sharm el Sheij: Un Intento de Consolidación

Horas después de la liberación de rehenes, la atención se trasladó a Egipto. La ciudad balnearia de Sharm el Sheij fue el epicentro de una cumbre internacional por la paz en Gaza, convocada para oficializar el cese del conflicto y trazar un camino hacia adelante. Bajo la presidencia de Donald Trump y su homólogo egipcio, Abdel Fatah al Sisi, la cita congregó a líderes de más de una veintena de países, incluyendo al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás.

Sin embargo, las ausencias notables hablaron por sí solas: ni Hamás ni el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, asistieron directamente. La oficina de Netanyahu explicó que su ausencia se debió a la proximidad del inicio de Simjat Torá, el último día del festivo judío de Sucot. Por su parte, un dirigente de Hamás, Hosam Badran, afirmó que su movimiento no participaría en la firma formal del acuerdo, delegando su representación en los mediadores de Catar y Egipto.

Durante el encuentro, se esperaba la firma de un “documento que pone fin a la guerra en la Franja de Gaza”, cuyo objetivo es fortalecer la paz y la estabilidad en Oriente Medio. La gobernanza de la Franja, devastada por dos años de conflicto, se perfila como el principal desafío.

El Plan Trump: Desafíos para el Día a Día en Gaza

El plan estadounidense, artífice del alto el fuego, propone una fase posterior al retiro progresivo del ejército israelí (que controlaba el 53% de la Franja) en la que Hamás sea excluido de la administración de Gaza y su arsenal sea destruido. La propuesta sugiere que el gobierno sea confiado a un “comité palestino tecnocrático y apolítico” bajo la supervisión de un nuevo “organismo internacional de transición” dirigido por Trump.

Esta visión, sin embargo, enfrenta resistencias significativas. Hosam Badran, de Hamás, calificó de “absurdo” que sus miembros abandonen Gaza y advirtió que el desarme del movimiento está “fuera de discusión”. Las negociaciones para esta segunda fase del plan de paz se anticipan “más complejas y difíciles”.

Mientras tanto, en el terreno, miles de palestinos han iniciado su regreso a los hogares devastados en Gaza. Muchos se han encontrado con un paisaje irreconocible. La llegada de camiones con ayuda humanitaria, aunque esporádica y con reportes de saqueos por la desesperación, ha comenzado a aliviar la situación, provocando una esperada bajada en los precios de productos básicos en los mercados, una señal vital para el día a día.

Mirada Empresarial: Costos, Liquidez y Reconstrucción

Desde una perspectiva contable y empresarial, la situación en Gaza tras el alto el fuego presenta un panorama de enormes costos y desafíos en materia de liquidez. La reconstrucción de la Franja, devastada por dos años de conflicto y bombardeos, representa una inversión billonaria. Los costos de infraestructura, viviendas, servicios básicos y asistencia sanitaria serán astronómicos, requiriendo una financiación internacional masiva y coordinada.

La liquidez de esta ayuda es crucial. No basta con prometer fondos; estos deben fluir de manera eficiente y transparente para llegar a quienes más los necesitan y evitar cuellos de botella burocráticos o desviaciones. La rapidez en la llegada de bienes básicos ya está impactando los márgenes de precios en los mercados locales, ofreciendo un respiro a los consumidores y un atisbo de normalización económica.

Los incentivos para la paz son, en este contexto, eminentemente económicos: la estabilidad atrae inversión, facilita el comercio y permite el desarrollo productivo. Por el contrario, la continuación del conflicto solo genera destrucción de capital físico y humano, aniquilando cualquier posibilidad de crecimiento y perpetuando la dependencia de la ayuda externa. La exclusión de Hamás de la gobernanza, tal como propone el plan Trump, busca también crear un entorno de mayor predictibilidad para la inversión y la gestión eficiente de recursos, aunque su implementación siga siendo un punto de fricción crítico.

El Camino por Delante

El 13 de octubre de 2025 podría recordarse como el día en que Gaza dio un primer paso significativo hacia la reconstrucción. Sin embargo, el camino es largo y lleno de obstáculos. La implementación del plan de paz, la gobernanza futura de la Franja, la gestión de la ayuda humanitaria y la reconciliación entre las partes implicadas son tareas titánicas que requerirán un compromiso sostenido y una visión a largo plazo para transformar la promesa de paz en una realidad duradera para sus habitantes.

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