Tabla de Contenidos
La Batalla Antidrogas de EEUU Tensa las Relaciones con Colombia y Desata Debate en Brasil
Este 24 de octubre de 2025, la estrategia antidrogas de Estados Unidos en el Pacífico y el Caribe ha provocado una fuerte escalada de tensiones con Colombia, tras múltiples ataques a lanchas que Bogotá califica de “ejecuciones extrajudiciales”. Paralelamente, en Brasil, una controvertida propuesta para replicar estas operaciones ha desatado un debate nacional sobre soberanía y eficacia.
Las operaciones antidrogas de Estados Unidos en aguas internacionales han tomado un giro dramático en los últimos meses, encendiendo una disputa diplomática de alto voltaje con Colombia y generando ecos en toda la región. Desde agosto, la administración estadounidense ha intensificado su despliegue naval, realizando al menos nueve ataques confirmados contra supuestas “narcolanchas” en el Caribe y el Pacífico, saldándose con la muerte de al menos 34 personas.
Colombia Denuncia “Ejecuciones Extrajudiciales” y Pide Prudencia
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha sido uno de los críticos más vocales de estas acciones. Ha calificado los bombardeos de “ejecuciones extrajudiciales” y ha denunciado una violación del derecho internacional humanitario. Según Petro, los lancheros no son los “capos” del narcotráfico, sino “obreros” que, en muchos casos, se ven forzados por la necesidad. “Los verdaderos capos no viven en las lanchas bombardeadas ni en los campos de coca, sino en las grandes ciudades de lujo del mundo”, sentenció.
Bogotá ha logrado identificar a, al menos, un ciudadano colombiano fallecido en estos ataques: Alejandro Carranza, un pescador de Santa Marta. Además, un herido, Jeison Obando Pérez de 34 años, fue repatriado en estado crítico, con traumatismo cerebral severo. Petro ha expresado su preocupación de que la cifra real de víctimas colombianas sea mayor, dado el alto número de sus compatriotas en estas embarcaciones. Las “lanchas con motor fuera de borda” atacadas, según el mandatario, “jamás” podrían navegar lo suficiente como para llegar a Estados Unidos, poniendo en duda la justificación de la fuerza letal.
Cruces Verbales y Amenazas Económicas
La tensión se ha materializado en un agrio intercambio de declaraciones entre el presidente Petro y su homólogo estadounidense, Donald Trump. Este último no ha dudado en tachar a Petro de “matón y un mal tipo”, acusándolo de “fabricar muchas drogas” y de ser un “líder del narcotráfico”. Trump ha ido más allá, advirtiendo que “tomaremos acciones muy serias contra él y su país” y ha anunciado la suspensión de toda ayuda a Colombia, un aliado tradicional en la lucha antidrogas.
Desde una perspectiva económica, la situación no es menor para Colombia. La administración Trump ya aplica un arancel del 10% a la mayoría de las exportaciones colombianas. Si bien Petro ha reconocido que una escalada arancelaria sería “obviamente un problema”, ha matizado su impacto: Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia, absorbiendo el 26% de sus exportaciones. Sin embargo, el 60% de estas corresponden a petróleo y carbón. Esto significa que solo el 40% restante (principalmente otros productos no primarios) estaría expuesto a posibles nuevos gravámenes, lo que, según el mandatario, limitaría el daño al 10% del total de las exportaciones del país.
El Impacto de “Guerra Antidrogas” en la Región
Mientras tanto, en Estados Unidos, el Pentágono y la Casa Blanca defienden las operaciones como una lucha contra “organizaciones terroristas” que representan una “amenaza” a su frontera y su gente. El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, ha afirmado que “cada vez que esto sucede [un ataque], estás salvando 25.000 vidas estadounidenses”. Trump, por su parte, ha amenazado con extender los ataques por tierra, una medida que requeriría el aval del Congreso y que ha generado críticas por posible violación del derecho internacional.
La controversia ha trascendido Colombia. Venezuela, señalada por el Pentágono como el origen de la mayoría de las “narcolanchas”, también ha reaccionado. El régimen de Nicolás Maduro, considerado por Estados Unidos como el cabecilla de un cartel, ha retado a Trump a lanzar ataques en su territorio.
La Propuesta Brasileña que Genera Polémica
La situación ha encontrado un eco inesperado en Brasil. Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, sugirió públicamente que Estados Unidos debería bombardear embarcaciones en la Bahía de Guanabara, en Río de Janeiro, alegando que “estarían inundando Brasil de droga”. Su propuesta, realizada en X (antes Twitter) en respuesta a un video de un ataque naval estadounidense, ha generado una ola de críticas internas, destacando el delicado equilibrio entre la lucha contra el narcotráfico y la soberanía nacional.
Mirada Contable y Empresarial: Más Allá de los Ataques
Desde una perspectiva contable y empresarial, estas operaciones militares plantean interrogantes complejos. Para Estados Unidos, el despliegue de una flotilla con destructores, submarinos y fuerzas especiales implica un costo operativo considerable, un gasto directo que debe sopesarse con el beneficio percibido en la reducción del flujo de drogas y la seguridad nacional. La suspensión de ayuda a Colombia, si bien ahorra fondos a corto plazo, podría traducirse en un costo a largo plazo al debilitar un socio clave en la región y potenciar la inestabilidad.
Para Colombia, la posible imposición de aranceles adicionales representa un desafío para la liquidez y los márgenes de ciertas industrias exportadoras. Aunque el impacto total pueda ser limitado, los sectores afectados tendrían que ajustar sus modelos de negocio, buscar nuevos mercados o absorber mayores costos, lo que podría reducir su competitividad. La inversión en diversificación de exportaciones y la búsqueda de nuevos acuerdos comerciales se vuelven cruciales para mitigar la dependencia.
En el “negocio” del narcotráfico, aunque los ataques elevan el riesgo operacional y los costos logísticos para los “obreros” y transportistas, la alta rentabilidad del producto final podría permitir a los “capos” absorber estas pérdidas e incluso elevar los precios, manteniendo así sus márgenes de beneficio. La desproporción de la fuerza y la criminalización de los eslabones más débiles de la cadena, sin atacar las fuentes de financiamiento y la demanda, genera un debate sobre la verdadera eficacia de la estrategia. La falta de alternativas económicas para las poblaciones vulnerables sigue siendo un incentivo poderoso para la participación en estas actividades ilícitas.
En un panorama donde las soluciones militares se contraponen a la diplomacia y el desarrollo social, la región se encuentra en un punto de inflexión. Las implicaciones de estas decisiones no solo impactarán la geopolítica, sino también la vida diaria y el futuro económico de millones de personas.