Vladimir Putin y la 25ª cumbre de la OCS: Alianzas, tensiones y el futuro de un mundo multipolar

La 25ª cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Tianjin marcó un punto de inflexión en las relaciones geopolíticas y económicas entre China, Rusia, India y otros países del Sur Global, en un contexto de creciente confrontación con Occidente. Esta reunión, que reunió a líderes como Xi Jinping, Vladimir Putin y Narendra Modi, no solo reflejó la consolidación de alianzas estratégicas, sino también las tensiones globales que enfrentan los miembros de la OCS en medio de sanciones, disputas comerciales y una reconfiguración del orden internacional.

Contexto del tema

Fundada en 2001 por China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, la OCS nació con el objetivo de combatir el terrorismo y fortalecer la seguridad fronteriza en Asia Central. Con el tiempo, se convirtió en una organización híbrida que combina aspectos económicos, diplomáticos y de seguridad, incluyendo a países como India, Irán, Pakistán y Turquía. Su crecimiento refleja la necesidad de una plataforma regional que contrarreste la influencia de Occidente, especialmente tras las sanciones económicas impuestas a Rusia e Irán, y el conflicto comercial entre Estados Unidos y China.

La OCS no solo representa una alianza de estados, sino también una respuesta colectiva a un sistema internacional dominado por el dólar y la hegemonía occidental. En este sentido, la cumbre de 2024 en Tianjin se convirtió en un acto simbólico de unidad, pero también en una prueba de cómo los países miembros pueden equilibrar sus intereses económicos, políticos y estratégicos en un mundo en constante transformación.

Análisis y explicación de la situación actual

La reunión en Tianjin destacó la sintonía entre China y Rusia. Xi Jinping y Vladimir Putin coincidieron en que la OCS debe reforzar su rol como contrapeso a las potencias occidentales, no solo en materia de seguridad regional, sino también en la integración económica. “El sur global no puede seguir siendo rehén de sanciones unilaterales”, afirmó Putin, en referencia a las restricciones financieras que enfrentan Moscú, Teherán y Pekín.

Este discurso refleja una clara estrategia de desdolarización, promovida por China y otros países miembros. La OCS busca reducir su dependencia del dólar estadounidense en los intercambios comerciales, una medida que podría alterar el equilibrio de poder en el sistema financiero global. Además, el comercio entre los países de la OCS superó los 900.000 millones de dólares en 2024, un incremento del 12% respecto al año anterior, lo que subraya el crecimiento económico de este bloque.

El tema energético fue central en la cumbre. China y Rusia acordaron ampliar proyectos de gasoductos y oleoductos, mientras que India mostró interés en sumarse a nuevas rutas de suministro desde Rusia y Asia Central. Esta cooperación no solo busca mitigar los efectos de las sanciones occidentales, sino también fortalecer la seguridad energética de los países miembros.

Sin embargo, la cumbre no estuvo exenta de desafíos. Las tensiones internas, como las rivalidades entre India y Pakistán por el terrorismo transfronterizo, o las diferencias en la visión de Irán y Turquía sobre la región, podrían limitar el impacto concreto de los acuerdos alcanzados. Como señaló el experto Joe Mazur, las cumbres de la OCS suelen ser “prolijas en retórica y escasas en resultados accionables”.

¿Cómo nos impacta esto? El rol de los ciudadanos en un mundo multipolar

Aunque los acuerdos de la OCS parecen lejanos a la vida cotidiana, su impacto se siente en múltiples aspectos. En primer lugar, la desdolarización y la cooperación económica entre China, Rusia e India podrían reducir la dependencia de los países del Sur Global en el dólar estadounidense, lo que podría afectar precios de bienes, tasas de interés y la capacidad de los países emergentes para acceder a créditos internacionales.

En segundo lugar, la expansión de proyectos energéticos como los gasoductos China-Rusia o las rutas de suministro desde Asia Central podrían influir en los precios del petróleo y el gas en el mercado global. Esto, a su vez, podría afectar la vida cotidiana de los ciudadanos a través de precios de combustible y servicios energéticos.

Además, la OCS busca fortalecer la seguridad energética de los países miembros, lo que podría tener implicaciones para la estabilidad internacional y la cooperación regional.

Conclusión

La cumbre de la OCS en Tianjin marcó un momento crucial en la evolución de esta organización. A través de la consolidación de alianzas estratégicas y la implementación de políticas económicas y energéticas, la OCS continúa desempeñando un papel importante en la reconfiguración del orden internacional. Sin embargo, los desafíos internos y externos siguen siendo un factor que podría influir en el futuro de esta organización y su impacto en el mundo.

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